Expl148

[OLD]






[DE AQUÍ ABAJO SIN TERMINAR]







MEMORANDO POST EXPLORACIÓN

Desde la fecha del 24/5/2023, el Destacamento Especial Conjunto ♊-17 ("Yocasta"), conformado por miembros de la Divisón Contraconceptual, el DEINEX y el Equipo de Ataque 9191 ("Lunáticos") de la Coalición Oculta Global, se encuentra estacionado en el noveno planetoide del sistema solar de SCP-ES-148-1, designado Sitio Provisional-78. El DEC ♊-17 está autorizado a destruir cualquier objeto a más de 90Km de distancia del Sitio Provisional-78 mediante el despliegue de armamento nuclear, y de ser necesario, enfrentar cualquier objeto u entidad que traspase este perímetro, provisto exclusivamente de armamento táumico producido por la Coalición Oculta Global. De estar comprometido el Sitio Provisional-78, ambos Directores de Sitio están autorizados a activar el dispositivo de seguridad nuclear.

La redacción de un reporte respecto a los hallazgos conducidos en la Exploración ES-148/1 se encuentra pendiente de autorización de O5.


ES-148-1 tiene esas propiedades por una máquina en el octavo planetoide (láser que le apunta). Al acceder a la instalación mediante explosivos, le dan acceso a las entidades de sechud, que cambian la programación de la máquina temporalmente. como resultado, las características de la infección memética cambian a ser más dañinas, admiración a la oscuridad, compulsión a pintar negro o describir la nada artísticamente.

mencionar que uno de los restos muestra a una entidad tipo NEGRO clasificada por la COG! IMPORTANTE!

el dm enviado se enfrenta a estas entidades, encontrando que el despliegue de armamento táumico es el más efectivo.

estructuras negras geométricas con conjuntos de simbolos emifiticos vandalizados con cognitopeligros. patrones diagonales hexagonales, en formas de torres

UTE-0191-Corona-Parallax ("Ojos de Gato") [Tipo Negro]
KTE-3113-Corona-Goodrick ("Garras de Gato") [Tipos Negro, PERO residuos de baja intensidad]
Respuesta 3


SCP-ES-148 » [fileserv:/D:/jovi-1/expl/es148/1.log]


Transcripción de Registro Audiovisual: [fileserv:/D:/jovi-1/expl/es148/1.log]

Fecha: 27/12/2022

Equipo de Exploración: Destacamento Móvil J-1 "Eufeme"

Sujeto: SCP-ES-148-1, octavo planetoide

Líder de Equipo: J1-Cap

Miembros del Equipo: J1-1 / J1-2 / J1-3


Equipamiento: Paquete Especial BETA-3-VALETUDO (modif.)

  • Trajes EMU adaptados
  • Rifles de Asalto Tipo Q-13 (balístico, adaptado para operación extraplanetaria)
  • Módulo de Comunicación IO (especializado para largas distancias)
  • Módulo Desmontable de Grabación y Transmisión

Asistentes:

  • J1-Com (Comando)
  • Xenoarqueólogo Luciano Pedrueza (DEINEX)
  • Especialista Memético Andrés Mondragón (División Contraconceptual)

[COMIENZO DEL REGISTRO]

J1-Cap: (Tocando la cámara con el dedo índice) ¿Funciona, Comando?

Comando: Funca. Audio… También funca. ¡Perfecto! Desplegando la cápsula en un minuto. Tardará pocos segundos en llegar. Los mandaremos al lado iluminado del planeta, para que podáis ver mejor.

J1-1: ¡Venga vamos! Este sistema se ve hermoso.

Julián, capitán del Destacamento Móvil, se aferraba a una protuberancia metálica en el vehículo de aterrizaje.

A pesar de la baja gravedad del entorno, no podía evitar una inusual sensación de mareo. Sabía que no iba a vomitar, pero definitivamente la estaba pasando peor que sus algo más jóvenes compañeros y subordinados.

La ventana reforzada les mostraba un firmamento distinto, mucho más brillante que el de la Tierra, con constelaciones alienígenas esparcidas en la negrura.

Lentamente, el débil campo gravitatorio del planetoide, no más grande que la Luna, capturaba a la bala interestelar que tripulaban sin manejar, dirigiéndose inexorablemente a su superficie arruinada. Casi en unísono latían cuatro corazones. El miedo previo a toda expedición los acompañaba como un perrito faldero personal: tan molesto como familiar.

El impacto no fue demasiado fuerte. Un débil tump acusaba el aterrizaje, y el zumbido de los motores bajaba de tono en respuesta.

Martín de Hoz, conocido para el equipo como Tres, soltó una débil arcada de mareo.

- "¡Ajj! Todavía no me acostumbro a los aterrizajes en estas cagadas. Quién me manda a irme de Danubio Azul…" - Decía, mientras se erguía lentamente, con el paso de quien tuviera una bala encastrada entre las costillas.

Su quejido, el cuarto idéntico que escuchaba el resto de Eufeme, no encontró respuesta. Uno y Dos suspiraron exasperados, e intercambiaron una mirada cómplice. Eran los únicos dos de Eufeme que podrían considerarse amigos. Desde luego, tanta falta de amistad era rara en un Destacamento Móvil, que luego de tres o cuatro misiones se volverían inseparables, unidos por cadenas de amistad forjadas en las llamas del infierno mismo que atravesaban en cada una de ellas.

La explicación era simple: eran un mantel tejido de harapos de colores y telas distintas. Danubio Azul, Calibán, Arenques Rojos, No Veas El Mal, Jägerbomberos, Pastilla de Azúcar. Esos eran solo un par de procedencias. Desde su equipamiento hasta ellos mismos. Eufeme había sido armado con apuro y de pedazos de otros Destacamentos, apenas unos meses antes del lanzamiento de AMALTHEA. Aunque sabían usar su equipo, apenas habían entrenado juntos, y desde luego, apenas se conocían.

Mientras los demás revisaban frenéticamente su equipo, aterradoramente avanzado y caro, la radio, aterradoramente vieja y barata, crepitó a la vida.

- "¿Todo bien en el aterrizaje, Cap?"

Julián alzó el grueso y pesado radiocomunicador ajustado en su muñeca, despreocupadamente tocando el botón azul marcado con la letra T.

- "Todo bien. Tres sigue mareado."

- "Coño, que se acostumbre de una vez. Empezamos la grabación en treinta segundos, así que estén listos."

La radio crepitó de nuevo, y murió. Miguel Ángel, el de Comando, era amigo personal de Julián, desde sus días en Bricolaje. Ni siquiera se decían ya las señales típicas de radio, copio, cambio y corto.

- "Despliegue en veinte, chicos. Tres, o estás listo ya mismo o te pateo el culo de vuelta hasta la Tierra."

- "Vale, vale. Es que aún no sé ponerme el EMU y…"

- "Por última vez, ajustas primero los hombros, luego tiras de la cuerda chica de la derecha, y cierras el cinturón." - Interrumpió Dos. Su paciencia infinita le impedía verse molesto por las tensiones que dominaban al resto del equipo, y funcionaba como un pacificador efectivo cuando estas estallaban.

Mientras Tres refunfuñaba y se ajustaba el EMU, la cuenta atrás se aproximaba peligrosamente a cero. Uno silbó, entusiasmado. Las piernas le cosquilleaban, y las movía nerviosamente en la gravedad casi nula. Dos miraba la pequeña ventana, frunciendo el ceño. Cap esperó dos segundos más, y dio el silbido que indicaba el inicio del despliegue. Con rapidez y orden impecables, se alinearon alrededor de la puerta, que se abría insonoramente. Con la precisión de un reloj, el click que marcaba el inicio de la grabación coincidía con el bam de la puerta golpeando la pared externa de la nave, metal contra metal.

El planeta les daba la bienvenida.

Salieron en orden, Cap, Uno, Dos y Tres. Las cuatro expresiones compartían confusión y asombro ante el paisaje alienígena. Estaban apoyados en la cúspide de un inmenso pilar metálico y rectangular, del cual se extendían ocho vigas, o puentes, conectando con largas y extrañas estructuras geométricas. Cada viga estaba sostenida por un fino pilar de carbono, alargándose desde la superficie. A su alrededor se multiplicaban las estructuras, tan grandes como mansiones. Esferas, cubos y cilindros, conectados entre sí por puentes, finamente detallados con símbolos igual de extraños que brillaban celeste y blanco a intervalos caprichosos. Los puentes seguían y volvían sobre si, entretejiendo un enrejado bizarro, una red de formas y pedazos metálicos, moviéndose sin ton ni son, cambiando de lugar como una máquina desorganizada y lenta.

Frente a ellos estaba la estructura más grande de todas: una enorme pirámide labrada con enormes símbolos, sin caras laterales y un cilindro al centro, irradiando un haz celeste que se partía en cientos de racimos que buscaban su camino hacia el firmamento. Los racimos del haz conectaban con el lejano y brillante esplendor de SCP-ES-148-1, visible al fin, pero que los miembros de Eufeme evitaban a sabiendas, conociendo los peligros de observar el púlsar magnético.

- "Comando, ¿pueden ver lo que vemos?" - Preguntó Cap sin retraso, engranajes mentales girando veloces y fríos ante lo extraño e inhumano del planetoide. Esa frialdad maquinal lo hacía un excelente capitán, actuando como un rompehielos que arrastraba a su equipo sin dificultad en la confusión.

- "Están parados sobre una burbuja antimemética." - Respondió oportunamente el especialista en memética y enviado de la División Contraconceptual Andrés Mondragón, sentado al lado de Comando, viendo lo que el veía. - "Quiero decir, la estructura es antimemética en sí. No la podíamos ver desde afuera."

- "Diríjanse hacia la pirámide. Está claro que no podremos proporcionarles mucho apoyo visual, más allá de lo que pueden ver…" - Titubeó Comando. - "Tengan cuidado. No detectamos nada raro desde aquí, más allá de lo obvio, pero no estamos del todo seguros."

- "Si pueden, ocúltense del brillo de 148-1. Tal vez sea un vector." - Sugirió por último Andrés. De fondo podía escucharse a Luciano Pedrueza, Xenoarqueólogo del DEINEX, monologando sobre las rarezas de la megaestructura que observaban.

- "¿Quizá podamos entrar? Debería protegernos de la estrella." - Dijo Uno. Haciendo uso de la nula gravedad y de los propulsores del traje, se aferraba a un ángulo del puente más cercano, cuya sombra lo protegía de la intensa luz celeste. Su cámara miraba minuciosamente la extensión del puente, buscando una ventana o escotilla de entrada.

- "Todavía no entiendo. ¿Por qué podemos ver la estrella desde aquí?" - Preguntó Dos, optando por la solución menos ingeniosa de taparse con una mano.

- "No lo sé, Dos." - Respondió Andrés. - "Me gustaría decirte que es algo memético, pero no tengo idea." - Luciano alzó un poco la voz, casi imperceptiblemente pronunciando algo, pero no dijo nada.

- "Más adelante hay una apertura, Cap." - Dijo Uno de nuevo. Tres lo había seguido, y Cap se aproximaba de cerca.

Se movían en fila india, como hormigas en una rama de árbol. El vértigo de su posición era inevitable: era imposible no sentirse boca abajo, por muy preparados que estuvieran para la situación. Sentíanse caerse hacia la superficie grisácea del planetoide, claramente arruinado por el impacto de meteoros a lo largo de los milenios. En la distancia, algunas torres bajas aún se erguían, como epitafios surgiendo entre las ruinas.

Dos se lanzó con velocidad dentro de la apertura, desplegando rápidamente el rifle Q-13 aún asegurado. El interior del puente estaba ocupado por una oscuridad profunda, atravesada por dos o tres rayos de luz.

- "¿Armas calientes?" - Preguntó Dos, encendiendo la linterna de su casco.

- "Armas calientes." - Respondió Cap, entrando con menos velocidad. Uno y Tres ya habían desplegado sus rifles, y observaban a su alrededor con la intensa atención derivada del miedo reprimido.

Dos, sin perder un segundo, analizaba las paredes del puente con penetrante atención. Esa cualidad analítica lo habría hecho un investigador excelente, si hubiera creído en su propia capacidad años atrás. Símbolos cuneiformes dispuestos en círculo encerraban una figura triangular o cuadrada, a su vez exhibiendo un patrón linear en su interior. El patrón se repetía, distinto cada vez, con cada ejemplo a pocos metros de distancia. Cada patrón era equidistante, y estaba ordenado de manera indescifrable, sin método de lectura aparente.

- "¿Hay alguna traducción a esto?" - Dijo Tres, curioso.

- "Parece chino." - Comentó Uno.

- "No, no parece chino." - Habló Luciano repentinamente. - "De ninguna manera se parece al chino. Y no, no sé qué son esos patrones. Podrían ser tanto una oración como una letra."

El equipo se sumió rápidamente en silencio, y siguió avanzando. El silencio era absoluto: sin aire para crear viento, sin pájaros para cantar, sin pasos para escuchar. Desde luego, el espacio no transmitía sonido, como todos bien sabían, pero sus tripas les decían algo distinto. Esto no es normal. Esto no es normal, decían. Quizá fuera la contradictoria familiaridad del pasillo lo que les hacía sentir así.

Sin aviso, la serenidad se partió. Un filo negro, invisible, atravesó el pasillo frente a Uno, y el corte se extendió a una grieta. La luz de SCP-ES-148-1, colándose por allí, cegó a Uno y a Tres, mientras que Cap y Dos se cubrían, haciendo esfuerzos para apuntar sin ver. Una sombra atravesó el haz, y con la velocidad de un espasmo, retorció sus dos brazos afilados para atravesar a Tres. Mientras lo cortaba como un cuchillo, su forma se hizo clara contra la luz para Dos, el único aparte de Tres que miraba sin protegerse. A cientos de kilómetros de distancia, los tres espectadores se cubrían también, tapando con rapidez las dos pantallas peligrosas que mostraban lo que veían Tres y Dos.

Era una figura flaca, flaca como un esqueleto sin costillas, y difusa. Vagamente humana, si bien sombría. Se veía vagamente enloquecida, si bien indescifrable, encorvada sobre Tres, apuñalándolo una decena de veces con el brazo izquierdo. Sus bordes fluctuaban, retrayéndose y expandiéndose sobre un centro sólido imperceptible. Parecía una sombra, si fueran violentos caminantes escondidos, si se levantaran impredeciblemente para matar a su dueño. Con una moción más, cortó al medio la columna de Tres, cuyo sollozo se volvió grito, y con una puñalada atravesó su cabeza. La sangre no caía de las heridas, si no que parecía alejarse de la materia negra, escondiéndose en su hogar agonizante.

La cara de la figura se dio vuelta, mostrando un rombo blanco que iluminaba como una linterna. Dos gritó, un terror extraño arrastrándose fuera de su boca. Ese terror no era suyo, pero le pertenecía. Era el miedo a morir.

Todo eso, en poco más de tres segundos.

Una ráfaga rápida escapó del rifle de Uno, mientras Cap y Dos se volvían y se alejaban a toda velocidad. Dos se chocaba contra las paredes, manoteando en desesperación, mientras las balas atravesaban la figura, que rápidamente se había hecho uno con el espacio negro del puente, escapando del haz de luz. Una bala atravesó el rombo blanco de la figura, que se cerró sobre sí, aullando como engranajes trabados quejándose. Rápidamente, Uno se volvió, y con firmeza agarró a Dos, arrastrándolo lejos del peligro.

Pero el peligro no estaba lejos. Tan pronto como se había cerrado, el rombo se abrió, y la figura continuó su cacería. Cap la veía aproximándose inexorable. El rombo, haciéndose más grande a cada segundo, le contaba una historia simple: yo soy rápido, y tú eres lento.

Dos, afectado tanto por el miedo como la confusión, dejó escapar un grito de terror, mientras se preguntaba por qué lo hacía. Y luego, otro ruido ahogó el sonido desgarrador.

- "¡Jifthre art'li-mna!" - Dijo, sin saber qué significaba, pero atacado por la urgencia. El significado lo alcanzó después: no quiero morir.

El pasillo se iluminó, emitiendo una luz celeste uniforme. Los símbolos labrados en las paredes brillaban, como gritando su mensaje a la nada misma. Los significados inundaban a Dos, ya ahogándose en la incapacidad. La figura, ahora completamente visible, se detuvo en seco. Varios nervios más oscuros eran visibles entre las nubes negras que tal vez fueran su piel. Se quedó quieto un segundo, y fue lanzado hacia atrás, empujado por una mano invisible. El sonido de viento que constituía su grito se perdió en menos de un segundo, alejándose para siempre - o quizás, solo por ahora.


Inhalo. Exhalo. Inhalo. Exhalo. El oxígeno no durará para siempre.

Así pensaba Dos, todavía anonadado. Cap insultaba y Uno sollozaba en silencio. Comando golpeó la mesa, y Dos se dio cuenta que había estado hablando desde hace un buen rato. Andrés hablaba para sí, sin saber que lo escuchaban. Hablaba sobre cómo tenía razón. Luciano se hundía también en el silencio, completamente superado.

En las profundidades de su corazón, aún se aferraba el miedo. Crecía un poco con cada latido, pero era ahora más pequeño. Le dejaba pensar. Le dejaba oír. Le dejaba ver, ver los símbolos brillantes en las paredes y leer sus historias. Leía aquellos epitafios, escuchando voces antiguas enterradas. Junto a los muertos, sentía miedo a la muerte. Miedo a ser olvidado. A desaparecer entre la nada. Pero entonces Comando habló.

- "¡Muévanse, muévanse! ¡No sabemos si se ha ido o no!"

Se alejó un poco de la singularidad en su corazón cuando escuchó a Cap responder.

- "Dos, Uno, arriba. Hay que seguir."

- "¿En serio? ¿Vamos a seguir explorando después de esto?" - Uno, acostumbrado a estar en un equipo tan conservador como Jägerbomberos, siempre buscando retirarse para volver a golpear, no comprendía la persistencia inútil de un equipo de exploración. No comprendía que su vida era fundamentalmente descartable, aunque formara parte de un flamante Destacamento Móvil. Era tan solo algo menos descartable que los demás, pero todo lo era en función del lema supremo de la Fundación.

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